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La única forma de hacer digno de confianza a un hombre es tenerle confianza. Henry Stimson |
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Miércoles, 30 de Diciembre de 2009 |
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Suerte, Daniel
La única forma de hacer digno de confianza a un hombre es tenerle confianza.
Henry Stimson
DÉJENME decirles que terminó la encomienda de Daniel García Medina al frente de la CAPDAM, quizá el nombre no le diga nada, pero el popular Bolitas hizo, al igual que el contador Abel Alejandri Alonso, un trabajo excepcional al frente del organismo operador de Agua Potable en Manzanillo.
Contador público de profesión, Daniel García llegó a CAPDAM en un momento crítico, ya que la administración panista de Nabor Ochoa López no sólo desmanteló el organismo operador sino que lo saqueó dando paso a la corrupción. Daniel le devolvió la decencia y la encauzó a ser no sólo eficiente sino viable financieramente hablando. Sin duda, un gran acierto del entonces alcalde Virgilio Mendoza.
Siempre he tratado a Daniel García por un hombre inteligente, serio, decente y humano. Nunca había escrito algo sobre él, sin embargo, es justo hacer público el reconocimiento a su paso por el sector oficial, sobre todo, cuando enfrentó uno de los retos más importantes de su vida, devolverle la grandeza y la decencia a un organismo al que el político panista Nabor Ochoa y el ingeniero Watanabe le abrieron un boquete de más de 39 millones de pesos, mismos que un Silvergüenza les perdonó y pudieron llevárselos a su casa. Pero esa, es otra historia.
Hay que decirlo, Daniel está fuera de toda sospecha. Los manzanillenses y los que no lo son, pero que lo conocen, hablan de manera abierta de su talento, de su preparación, de su hábito por el estudio. Pero en voz baja se comenta que es un hombre de carácter, fiel a sus principios. En su paso por CAPDAM demostró ser un hombre de temple, firme. Algunos que creían lo contrario, dejaron de andarse por las ramas y entendieron que con Daniel se hilaba delgadito.
Daniel García deja tras de sí, respetos y reconocimientos por la obra realizada, así lo han reconocido los órganos de fiscalización del Congreso del Estado y hasta la propia autoridad municipal actual del Partido Nueva Alianza. Creo que a Daniel se le extrañará, sinceramente por sus logros y don de gentes, sus viernes en las colonias populares para resolverle problemas al usuario y su programa de RI (respuesta inmediata) dieron resultados inusitados y espectaculares.
Daniel es un hombre poco propenso al drama, a la denostación del adversario, a la polarización política, a la estrategia del “divide y vencerás”. Un hombre de convicciones liberales pero posturas poco ideológicas. Un hombre que aspira a sanar y a sumar en vez de confrontar y dividir. Adepto a la planeación, atento a las innovaciones y a las reformas fiscales. Daniel es reflejo fiel de una nueva era de funcionarios con alto sentido de responsabilidad.
Es sabido que Daniel García asumió la tarea del trabajo como divisa principal de su actuar en CAPDAM, cierto, le dio resultados pero obtuvo algo más preciado que muy pocos funcionarios públicos logran: hacer amigos. Y es que en su encomienda como director de Agua Potable y Alcantarillado, Daniel usó los argumentos y las palabras para representar los intereses del órgano operador, manteniendo una cercanía clara con los usuarios y los inversionistas, supo que las batallas se ganan con argumentos y razones, por eso su paso en esa dependencia fue exitosa.
Aunado a este cuadro, el paso de García Medina por la administración pública lo colocan como una inversión política aceptable. No hay novedad en esto. Los términos, el carácter y el desarrollo de sus actividades profesionales lo hacen ver como un producto rentable para la política y la administración pública, sobre todo, cuando Daniel ha dejado ante la sociedad la imagen de un joven de bien, con disposición al diálogo y con una indudable vocación al trabajo serio y honesto. Ya vendrán mejores estadios para él.
En fin, aunque parezca obvio, es menester reconocerlo: Daniel García Medina cumplió (y bien) en CAPDAM, le cumplió a los porteños con buen trabajo, buenas obras y proyectos. Si le narro todo lo anterior es porque debemos reconocer su entrega y pasión por servir a los porteños.
LA NOTA FINAL
Suerte, Daniel. El haber ocupado hoy el espacio que generosamente nos otorga DIARIO DE COLIMA para dejar pública constancia de la valoración de tu conducta y desearte el éxito que te mereces; varios son los aspectos que destacan tu fructífero paso por una de las dependencias de mayor importancia en el organigrama de la función pública del puerto.
Desde las calificaciones que reflejaron tus méritos de estudiante distinguido en la Universidad de Colima y te condujeron a ocupar un lugar preponderante en la carrera de contaduría pública, tus logros en el deporte, tu calidad como ser humano y el valor tan especial que tienes entre tus amigos.
En tu trayecto sobresalen, desde luego, ser un buen hijo, buen padre y excelente amigo. Pero en mi manera de ver las cosas hay algo particularmente valioso que destaca: tu honestidad; la verticalidad de tu conducta, poco común en estos tiempos en los que por doquier afloran el oportunismo desfachatado y la ambición personal más desmedida, si bien a menudo apenas disfrazada.
Carismático, sencillo y jovial, Daniel tiene una gran capacidad para generar simpatías. Como funcionario de CAPDAM siempre estuvo alejado de las posiciones estridentes y radicales que en nada ayudan cuando se trata de servir a la comunidad, siempre guardó las formas y como funcionario, fue realmente un buen funcionario público.
Ciertamente García Medina no es un político acartonado, vamos, creo que ni lo es (qué bueno), esa es la primera ventaja que veo en su trayectoria, sin embargo, ha podido consolidar su amistad con muchos ciudadanos y con políticos de todos los partidos. Por otra parte, Daniel, con su formación universitaria, tiene fácil manejo con intelectuales y profesionales no sin antes consolidar sus lealtades con la gente de su ejido (Tapeixtles).
Por último, Daniel tiene dos méritos importantes: respetar y darse a respetar. Por eso es junto a don Abel Alejandri Alonso, los dos mejores directores que ha tenido la CAPDAM, hoy, en manos de un ilustre desconocido que servirá de tapadera de las nuevas corrupciones ya conocidas del que se llevó de ahí 39 millones de pesos y salió impune. Pero esa es otra historia.
Es pregunta: ¿sabían ustedes que el alcalde Nabor Ochoa quiere privatizar la playa de San Pedrito? Se las dejo de tarea.
Ahí se ven.
javiermontes358@gmail.com |
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